Moquegua

Historia del volcán Huaynaputina cuya erupción en 1600 fue de las más potentes del planeta

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En el tranquilo paisaje de los distritos de Omate y Quinistaquillas, en la región Moquegua, yace el imponente volcán Huaynaputina, un testigo silencioso de una de las erupciones volcánicas más formidables de Sudamérica. El 19 de febrero de 1600, este coloso natural protagonizó uno de los eventos geológicos más notorios, marcando la historia con devastación local y repercusiones globales.

Las secuelas de aquella erupción, una de las cinco más grandes de los últimos 2 mil años en el planeta, siguen siendo objeto de investigación y análisis científico. Estudios como la tesis de Saida Japura realizada en el Observatorio Vulcanológico del INGEMMET en 2018 y el artículo de J. Prival en colaboración con el OVI en 2020 han contribuido a desentrañar las características de este fenómeno extraordinario.

El Huaynaputina, a diferencia de otros estratovolcanes cercanos como el Misti, Ubinas y Ticsani, presenta peculiaridades geológicas y geomorfológicas únicas. Su forma no cónica y la ausencia de un edificio volcánico visible desde zonas cercanas hacen de él un enigma visible solo desde la cima, aproximadamente a 4800 metros sobre el nivel del mar, donde se revela un cráter activo con actividad fumarólica.

Ubicado en el borde de una meseta volcánica, destaca un anfiteatro en forma de herradura generado por una avalancha de escombros previa a la erupción de 1600. El cráter más reciente, formado por tres ventos semicirculares, se anida en una antigua caldera colapsada de 2.5 x 1.5 km de diámetro.

La actividad del Huaynaputina se caracteriza por la presencia de domos y erupciones altamente explosivas, generando corrientes de densidad piroclástica, caída de tefra y depósitos de colapso de domos. Su composición química, principalmente dacítica y riolítica, añade una capa adicional de complejidad a su misterioso comportamiento.

La erupción de 1600 expulsó aproximadamente 14 km³ de magma, planteando interrogantes sobre la ausencia de formación de una caldera típica en eventos de tal magnitud. ¿Se trata de un solo conducto o de varios en forma de enjambre de diques? ¿Cuáles serían las características de una futura erupción? ¿Qué zonas se verían afectadas?

Estas preguntas subrayan la necesidad de reflexionar sobre la importancia del estudio de los volcanes, fomentar la investigación geológica y concientizar a la población y todos los sectores de la sociedad. El Huaynaputina, en todo su esplendor y misterio, nos recuerda la importancia de comprender y respetar la fuerza indomable de la naturaleza.

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