Perú
Contraloría advierte desorden y fallas en la venta de boletos a Machu Picchu

La Contraloría General de la República evidenció desorden y deficiencias en la atención y venta presencial de boletos de ingreso a la ciudad inca de Machu Picchu. Las irregularidades se identificaron en la boletería del Centro Cultural de Machu Picchu, que administra la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) del Cusco. Esta situación afecta la calidad del servicio y la imagen turística del país.
En el Informe de Visita de Control N.° 018-2025-OCI/5765-SVC, que evaluó el periodo del 20 al 29 de agosto, se señaló la ausencia de personal orientador y de señalética para guiar a los visitantes. También se verificaron fallas en la atención a personas con necesidades especiales, como la falta de un intérprete de lengua de señas peruana. Además, se encontraron reclamos en el Libro de Reclamaciones, que no está en un lugar visible, por trato inadecuado y presuntos actos de discriminación a turistas.
Deficiencias en la custodia de fondos y falta de generador eléctrico
Durante la inspección, se advirtió la falta de medidas de seguridad en la custodia de los fondos. La Contraloría verificó que la recaudación en efectivo, que ascendió a S/ 52.345, se guardaba en el cajón de un escritorio porque la caja fuerte está inoperativa. La máquina contadora de billetes está descompuesta y no hay un detector de billetes falsos. También se encontró que el traslado del dinero al Banco de la Nación se realiza sin respaldo de seguridad.
La Contraloría también verificó que, desde diciembre de 2024, el generador eléctrico en el punto de ingreso a la Ciudad Inca se encuentra inoperativo. Esto pone en riesgo la continuidad de los equipos que se utilizan para el control de ingresos, lo que podría afectar la validación de los boletos y el control del aforo en tiempo real en caso de un corte de energía.
Los resultados del informe se notificaron al titular del Ministerio de Cultura para que tome las acciones correctivas necesarias.
Perú
El crecimiento de la comunidad evangélica en el Perú se consolidó
El INEI confirmó el constante crecimiento de la comunidad evangélica en el Perú con más de tres millones de ciudadanos registrados. Conoce las cifras.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) confirmó el constante crecimiento de la comunidad evangélica en el Perú a través de las estadísticas oficiales. El análisis de los datos censales posicionó a esta población como la minoría religiosa más numerosa del país.
De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2017, la población de 12 años a más que se identificó como evangélica o protestante alcanzó el 14.1%. Esta cifra representó a un total de 3 264 819 ciudadanos en todo el territorio nacional.
Evolución demográfica y proyecciones de la población evangélica
Este resultado reflejó un avance continuo frente al censo de 1993, cuando la adscripción evangélica registró un 7.2% con poco más de un millón de personas. Asimismo, estudios demográficos más recientes situaron la proporción de ciudadanos evangélicos en rangos superiores al 18% nacional.
El impacto demográfico registró diferencias regionales significativas. La presencia de la comunidad evangélica en el Perú se ubicó principalmente en los departamentos de la Amazonía y los Andes centrales, donde las cifras censales superaron el promedio del país.
Departamentos con mayor presencia evangélica en el país
Entre las regiones con mayor concentración figuró Ucayali con 27.6%, seguida por Huánuco con 26.4% y Huancavelica con 25.2%. Del mismo modo, Loreto registró un 24.2% y Pasco alcanzó el 23.8% de adscripción.
Las regiones de Amazonas con un 23.0% y San Martín con un 22.1% completaron la lista de los departamentos con mayor porcentaje. Esta distribución territorial demostró la capacidad de las iglesias para ofrecer un mensaje de esperanza y sentido de comunidad en sectores rurales y urbanos.
Finalmente, el crecimiento de las congregaciones aportó a la formación de ciudadanos con convicciones morales firmes y vocación de servicio.
Perú
La iglesia evangélica peruana impulsa el trabajo social y comunitario
La iglesia evangélica peruana impulsa el trabajo social y comunitario para fortalecer el bienestar familiar.

La iglesia evangélica impulsa el trabajo social y comunitario mediante programas de ayuda que benefician a miles de familias en todo el Perú. Esta labor abarca la asistencia en emergencias, la atención en penales y el apoyo en la restauración de los hogares.
Más allá de los servicios religiosos semanales, las congregaciones locales desarrollan proyectos orientados a resolver problemáticas concretas. Estas acciones fortalecen la estabilidad económica y social de los sectores más vulnerables del territorio nacional.
Impacto en la restauración y estabilidad de las familias
En el ámbito familiar, la práctica de la fe generó cambios positivos en la conducta de los padres de familia. Diversas investigaciones sociológicas registraron una reducción progresiva de problemas como el alcoholismo, los juegos de azar y la infidelidad tras la integración a las congregaciones.
Esta transformación personal redujo las cifras de violencia intrafamiliar en diversos hogares. Como consecuencia directa, los recursos económicos familiares se destinaron a prioridades básicas como la educación y la nutrición de los hijos.
Asistencia social en penales y centros de rehabilitación
Las organizaciones evangélicas administran una red nacional de centros de rehabilitación para jóvenes con adicciones a drogas y alcohol. A través de estos espacios, los especialistas y voluntarios brindan tratamiento integral para lograr la recuperación de los pacientes.
Por medio de la capellanía presidiaria, los equipos de trabajo ingresan diariamente a los establecimientos penales del país. En estos centros brindan asistencia espiritual y herramientas técnicas orientadas a la reinserción social de la población penitenciaria.
Respuesta inmediata ante emergencias y desastres naturales
Durante situaciones de emergencia provocadas por desastres naturales, las brigadas de ayuda evangélicas despliegan operativos de auxilio en las zonas afectadas. Los voluntarios distribuyen alimentos, agua potable y medicinas a las poblaciones damnificadas.
Con estas acciones de campo, la comunidad evangélica consolida su presencia en el desarrollo social del país y reafirma su compromiso con el auxilio humanitario.
Perú
El camino de la libertad de culto en el Perú
La llegada de misioneros en el siglo XIX impulsó el camino de la libertad de culto en el Perú.

La historia de la libertad religiosa en el territorio nacional responde a un proceso de fe y perseverancia. Misioneros evangélicos abrieron el camino de la libertad de culto en el Perú a lo largo del siglo XIX.
En 1822, tras la proclamación de la Independencia, el libertador José de San Martín convocó al educador bautista escocés Diego Thomson. El docente implementó el sistema lancasteriano de enseñanza en escuelas públicas mediante la lectura de pasajes bíblicos para alfabetizar a sectores populares.
La llegada de misioneros y el arresto de Francisco Penzotti
Años después, en 1888, desembarcó en el Callao el misionero italiano Francisco Penzotti, representante de la Sociedad Bíblica Americana. Penzotti formó una de las primeras congregaciones evangélicas en el primer puerto y distribuyó ejemplares de la Biblia.
En 1890, autoridades locales encarcelaron al misionero en la prisión de Casas Matas del Callao. La detención respondió a acusaciones por infringir el artículo 4° de la Constitución de 1860, el cual prohibía el culto público distinto al católico.
El fallo histórico que cambió la legislación peruana
El religioso permaneció encarcelado durante más de ocho meses sin renunciar a sus convicciones. Su prisión generó indignación en la prensa local e internacional, hasta que la Corte Suprema de Justicia lo absolvió en 1891.
Este fallo jurisprudencial sentó un precedente decisivo para la reforma constitucional. Finalmente, el Congreso de la República modificó la Carta Magna en 1915 para consagrar la libertad de cultos en todo el país.














